Mira, Lo de Ourense en verano ya no es una estación. Es una tradición maldita. Aquí el sol no da tregua, el aire se cuece y los incendios… ya no sorprenden. Siempre arde. Siempre en los mismos sitios. Siempre con las mismas excusas. Y lo más jodido: ya lo asumimos como parte del paisaje. Como…
